1. Introducción
Hacía mucho tiempo que no hacía
una entrada de opinión, ya que soy más de mostrar lo irrefutable que de
enroscarme en los debates cotidianos de hoy en día. Sin embargo, durante estos
últimos meses se ha llevado a la opinión pública un tema que está haciendo
arder tanto las redes sociales como las discusiones políticas de buena parte de
la sociedad. A principios de este año, entró en la primera plana de la opinión
publica un sector de trabajadores que, a pesar de su reducido tamaño, son un
empleo estratégico dentro del comercio exterior de España. Más concretamente el
comercio marítimo donde España, a diferencia del resto de países de la Unión
Europea mantiene una regulación en dicho sector que parece atentar contra las
normas impuestas por Europa en la gestión del mismo. Por si todavía no han
adivinado a qué sector estoy haciendo referencia, les revelo que me refería a
los estibadores, cuyo empleo consiste en la carga y descarga de toda la
mercancía de los buques que llegan a puerto de una manera eficiente en tiempo y
espacio, con el objetivo de agilizar este proceso y aprovechar todo el tamaño
disponible en dicho buque. Según algunos medios de comunicación y las personas
que de una manera u otra colaboran con ellos se han dedicado a difundir un
calificativo en particular hacia estos trabajadores. Les llaman trabajadores
“privilegiados”, debido en su mayor parte no al trabajo que realizan sino a sus
condiciones laborales. Debido a este hecho que lleva repitiéndose durante todo
el año, se me vienen recuerdos a mi cabeza de épocas pasadas a modo de déjà vu.
Una sensación que ha acabado por impulsarme a hacer esta entrada, la cual no
quiero que sirva como dogma. Tan solo ofrezco mi opinión ya que cada uno tiene
unos valores y principios y no espero contentar a nadie. Por tanto, si opina
diferente o no está convencido con mi punto de vista, tengo que decirle que lo
siento, pero no era mi intención agradarle. Sin más dilación, comencemos.
2. Caso "Estibadores"
Como decía en la introducción, la razón de esta entrada es el continuo bombo mediático que han
causado estos trabajadores, los cuales sólo son unos 6000 aproximadamente en
toda España, lo que significa que son el 0,033% de la población ocupada de todo
el país. Siendo un sector tan insignificante en número de trabajadores, ¿Dónde
radica el problema? Para ello nos tenemos que trasladar en el tiempo hasta
diciembre de 2014, donde el Tribunal de Justicia de la Unión Europea condenó a
España a pagar una especie de multa por incumplir el Art. 49 del Tratado de
Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), el cual comienza así: “En
el marco de las disposiciones siguientes, quedarán prohibidas las restricciones
a la libertad de establecimiento de los nacionales de un Estado miembro en el
territorio de otro Estado miembro”. La sanción está bien aplicada, ya
que España regula dicho sector gracias a las Sociedades Anónimas de Gestión de
Estibadores Portuarios (SAGEP) en las cuales la inscripción es obligatoria si
una empresa desea realizar algún tipo de actividad de estiba en los puertos
españoles. Además, participan en el capital de las SAGEP y están obligados a
utilizar la mano de obra que las SAGEP ponen a su disposición con carácter
prioritario. Por ello el tribunal declara que “el Reino de España ha incumplido
las obligaciones que le incumben en virtud del artículo 49 TFUE, al imponer a
las empresas de otros Estados miembros que deseen desarrollar la actividad de
manipulación de mercancías en los puertos españoles de interés general tanto la
obligación de inscribirse en una Sociedad Anónima de Gestión de Estibadores
Portuarios y, en su caso, de participar en el capital de ésta, por un lado,
como la obligación de contratar con carácter prioritario a trabajadores puestos
a disposición por dicha Sociedad Anónima, y a un mínimo de tales trabajadores sobre
una base permanente, por otro lado”. Toda la sentencia la podréis
descargar en el apartado final de referencias, donde añadiré todos los links
que considere de interés para esta publicación. En esta sentencia, se dice que
la “protección de los trabajadores” no es razón suficiente para las
restricciones que mantiene en dicho sector, y ofrece la posibilidad de permitir
que sean las empresas privadas las que gestionen tanto la bolsa de empleo como
la formación a dichos trabajadores, en pos de mantener las mismas condiciones
laborales a estos trabajadores. Hay que tener la mente muy abierta y muchos
pájaros en la cabeza para pensar que esta opción comparada con una especie de
“monopolio público” funcionan de la misma manera en cuanto a la regulación de
las condiciones laborales.
Ilustración 1: Artículo de EL PAÍS
acerca de la reforma de la estiba
Desde hace más de 2 años hemos estado pagando una multa diaria de cerca de 28.000 euros por la sentencia antes explicada, acumulando un monto de más de 20 millones de euros. Debido a esto y por segunda vez, el Gobierno trató de llevar una reforma del decreto que regula la estiba en España, siendo esta segunda el 18 de mayo, fecha en la cual pudo salir adelante dicha reforma con el apoyo de PP, C´s, PNV y la abstención de PDeCAT. Tras dicha reforma, el parlamento permite que ya no sean las SAGEP las que gestionen el empleo ni las empresas que realizan actividades en los puertos, siendo las propias empresas las encargadas de esas tareas. Además, de ahora en adelante un estibador ya no necesitará un título de Formación Profesional para trabajar, sino que podrá hacerlo sólo con un Certificado de Profesionalidad, por lo que la oferta de trabajo es mucho mayor. Además, se han fijado como tareas pendientes la subrogación[1] de los trabajadores y la definición de las prejubilaciones y recortes salariales que se quieren realizar para “aumentar la productividad del sector”. Como es evidente, estas acciones por parte del propio Gobierno no han sentado bien al conjunto de trabajadores, que ha organizado jornadas de paros y huelgas con el objetivo de mantener sus condiciones laborales. Este ha sido un resumen del “culebrón” que lleva durante prácticamente todo el primer semestre de 2017 ocupando periódicos.
3. La campaña contra los estibadores
No me considero un entendido del mundo de la estiba y
no pretendo serlo, pero sin embargo me resulta excesivamente fácil encontrar
paralelismos. Muchos medios de comunicación se han hecho eco del conflicto
cargando contra los estibadores a raíz de la sentencia de la Unión Europea
calificándoles de “privilegiados”. Lo más inédito es que esta sentencia no
habla de las condiciones supuestamente privilegiadas de los estibadores, sino
del incumplimiento del Gobierno de acatar las normativas europeas. No obstante,
les faltó tiempo a los principales medios de comunicación de este país para
querer hacer ver a la opinión pública que los problemas de ese sector tenían
que ver con las “privilegiadas condiciones laborales” en las que se encuentran
los estibadores y no en la falta de libertad de una empresa de contratar al
personal que ella misma quiera. A su vez, es desconcertante la acción del
Gobierno, el cual además de las reformas necesarias para acatar la ley europea,
trata de liberalizar el sector con el objetivo de precarizar las condiciones de
un sector de trabajadores sin ningún tipo de necesidad. Y digo sin ningún tipo
de necesidad ya que, según datos de algunos medios de comunicación, si bien es
verdad que las huelgas (de 3 días de duración) están causando unas pérdidas de
36 Millones de € al negocio de la estiba, los estibadores sólo están perdiendo
1,2 Millones de € en sueldos[2]. Esta
circunstancia es bastante esclarecedora de los ingentes beneficios que trae la
estiba y traerá a las empresas privadas que ocupen el sector de aquí a un
tiempo. Por ello, no veo ningún tipo de necesidad en abaratar costes,
precarizar sus condiciones laborales, permitir la entrada de trabajadores menos
cualificados y flexibilizar la formación que reciben estos trabajadores. Todo ello
permite un abaratamiento relativo del sueldo de un estibador medio, añadido
a la bajada real directa que el Gobierno ve necesaria realizar. Y ahora viene
otro problema, que es el salario en sí. El salario de un estibador en los
últimos meses ha subido al mismo ritmo que los muertos del comunismo en las
redes sociales. Según los “expertos de Twitter”, nos movemos en una horquilla
que va desde los 60.000 € hasta los 150.000 € anuales. Si les digo la verdad, me
importa bien poco cuanto ganen (como si ganan 500.000 € mensuales) porque ese
salario va en base a un convenio, el cual se ha pactado con sindicatos y
patronal, lo cual tiene que ver con la negociación colectiva y la fuerza de
negociación de ambas partes. Digo esto porque cuando vemos a una persona cobrando
5 €/h en una hamburguesería no pensamos en lo desigual que es la negociación
colectiva. No pensamos en que una persona con ese salario trabajando 40 horas
semanales no le llega para llenar la nevera. Tampoco pensamos que esa misma
persona que nos atiende, es probable que de aquí a menos de un año la hayan
sustituido por otra y debido a ese convenio que empeora con el tiempo, acceda a
otro trabajo con peores condiciones. Me sorprende lo rápido que quiere la gente
bajarle el sueldo a los demás y lo poco que luchan para subir el suyo. No son conscientes que ellos,
al igual que los estibadores, tienen
una nómina, un convenio y una patronal delante.
Ilustración 2: Noticia de El Mundo
acerca de los mineros jubilados
4. La historia se repite
A pesar de que pueda parecer un
caso aislado, no es ni mucho el primer caso donde “la libertad de prensa” se
une en masa para acribillar sin ningún tipo de motivo a un sector de
trabajadores en concreto. Si leen prensa tradicional, seguro que les suena el
caso de los mineros privilegiados, los cuales actualmente “cometen el delito”
de tener una pensión de prejubilación por encima de la media u obtener un
salario que se considera alto según los tramos actuales del IRPF. O quizá el
dicho de los profesores de la enseñanza pública, los cuales son para algunos
iluminados un “lobbie” que debe desaparecer.
O también podríamos hablar
de los taxistas, personas que, si bien trabajan en un sector bastante regulado,
parecen cobrar precios abusivos. Y aquí me quiero volver a parar porque este es
otro tema que ha saltado a la actualidad recientemente. La cantidad de tonterías
que se encuentra uno por ahí es abrumadora cuando busca a la opinión pública.
Al parecer los taxistas, que son uno de los transportes públicos existentes en
nuestro país, cobran precios excesivos debido a que realizan un mal servicio
en, además, unas malas condiciones. Es posible que haya algunos que realicen
dicho servicio con una calidad pésima, pero no podemos decir que son lo común,
porque es un error el generalizar habiendo más de 70.000 taxistas en España. Otros dicen que su servicio es muy caro, lo cual puede ser verdad al
haber gente que no se lo puede permitir. Pero la razón general por lo que el
taxi es caro no es por su precio absoluto, si no por su precio en relación al
que se paga al utilizar Uber y Cabify. Dicha comparación me parece insultante,
por varios motivos, pero si les digo uno totalmente objetivo sobre el
que se desarrollan los demás, es este: Los taxistas son trabajadores, los
conductores de Uber y Cabify, no.
Ilustración 3: Noticia de El Economista sobre las
pensiones de los mineros
Comparamos cosas incomparables,
las cuales juegan en el mismo tablero con reglas completamente diferentes. Y
esto es así porque los conductores de Uber y Cabify, a pesar de estar desarrollando
un trabajo como transporte público, no están sujetos a la misma regulación del
taxi. De hecho, ni siquiera tienen un contrato laboral con Uber y Cabify y, por
tanto, no son trabajadores de esas empresas. Y es ahí donde reside el problema,
ya que la legislación mantiene un vacío legal ante este caso, razón por la cual
los taxistas han protestado en masa estas últimas semanas. Si nos adentramos en
las condiciones que ofrecen Uber y Cabify respecto a la de un taxista,
podríamos resaltar un menor filtro (o inexistente) a la hora de inscribir a
conductores “en sus filas”, unas carencias de derechos e información para
conductores y “clientes” acerca del servicio, inexistentes responsabilidades
por parte de la empresa, que es la encargada de proporcionar dicho servicio,
etc. Como ventajas, tan sólo una, y es su menor precio. Todos sabemos el
objetivo de una empresa, que es maximizar su beneficio (mediante políticas de
maximización de ingreso y minimización de costes), pero pocos piensan en el
objetivo de un consumidor, el cual es maximizar su utilidad. Dicha utilidad
sería el beneficio total que obtiene el consumidor al consumir un bien o servicio,
y esta se aumenta mediante la maximización de la calidad del bien o servicio y
la minimización del precio del mismo. Este último recurso es el que hace de
Uber y Cabify la mejor opción ante los consumidores, y el problema no es ni de
Uber, ni de Cabify, ni de los consumidores. No es de los primeros porque
aprovechan el vacío legal, ni de los segundos porque precisamente hacen lo que
deben, que es maximizar su utilidad. El problema y la responsabilidad es del
organismo encargado de legislar de forma imparcial ante un mismo hecho. Los
taxistas mantienen una regulación más estricta que los conductores de estas
nuevas empresas, por lo que la misión de la autoridad es cambiar la legislación
para igualar las oportunidades de negocio, dado que actualmente estamos en una
situación en la que las normas de juego no son las mismas para ambas partes.
Ilustración 4: Un blog de Libertad Digital comienza así
una de sus publicaciones
5. Conclusión: La vida sigue igual
En general, y a pesar de la
importancia de estos temas, sólo he nombrado a sectores que en total componen
tan sólo el 4,3%[3]
de la población ocupada en España. Por ello, se esperan nuevos ataques por
parte de la sociedad en general y los medios de comunicación en particular, en
un intento de seguir reduciendo derechos y libertades. Esos derechos y
libertades que, a pesar del esfuerzo que nuestros antecesores hicieron por
conseguirlos, pueden escaparse con un par de portadas de periódico y una mente
poco o nada crítica con el mundo que le rodea. Lo único que se interpone entre
los que quieren dinamitar derechos y la consecución de dicho objetivo son
colectivos como los nombrados, que se mantienen unidos a pesar de las
adversidades. Ellos más que nadie, saben que un paso en falso o hacia atrás
supone perder la batalla. Batalla que forma parte de una lucha más grande que,
a pesar de que muchos la nieguen, viene inherente al ADN de un sistema
capitalista como el nuestro. Ahora que hemos llegado al final de esta entrada,
les ofrezco a continuación una buena cantidad de enlaces a noticias y artículos
que reflejan lo narrado anteriormente, así como las fuentes que he utilizado
para la extracción de algunos de los datos expuestos.
Daniel Díaz S.
Ilustraciones Utilizadas
Ilustración 1: Artículo de EL PAÍS acerca de la
reforma de la estiba.
Ilustración 3: Noticia de El Economista sobre las
pensiones de los mineros.
Ilustración 2: Noticia de El Mundo acerca de los
mineros jubilados.
Ilustración 4: Un blog de Libertad Digital comienza
así una de sus publicaciones.
Referencias
Anesco.
(12 de Febrero de 2016). Página de Descarga de la Resolución del Tribunal
de la UE. Obtenido de http://www.anesco.org:
http://anesco.org/download/sentencia-tribunal-justicia-union-europea-sobre-la-estiba/
del Pino, L. (16 de Septiembre de 2011). ¿De qué
se quejan exactamente los profesores españoles? Obtenido de Libertad
Digital: http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/de-que-se-quejan-exactamente-los-profesores-espanoles-10316/
Diario Público. (24 de Febrero de 2017). El
conflicto de los estibadores en 9 claves. Diario Público. Obtenido de
http://www.publico.es/economia/conflicto-estibadores-conflicto-estibadores-claves.html
Garea, F. (18 de Mayo de 2017). El Gobierno logra
sacar adelante el decreto ley de la estiba en el Congreso. El País.
Obtenido de
http://economia.elpais.com/economia/2017/05/18/actualidad/1495099898_366705.html
Gutiérrez, H. (9 de Junio de 2017). Fomento
cuantifica en más de 36 millones de euros las pérdidas por la huelga de
estibadores. El País. Obtenido de
http://economia.elpais.com/economia/2017/06/09/actualidad/1497008472_394586.html
Instituto Nacional de Estadística. (Trimestre IV de
2016). Encuesta de Población Activa. Obtenido de Ocupados por Rama de
Actividad: http://www.ine.es/jaxiT3/Tabla.htm?t=4130&L=0
Instituto Nacional de Estadística. (Julio de 2016). Estadística
del Taxi. Obtenido de Turismos de servicio público por comunidades:
http://www.ine.es/jaxi/tabla.do?path=/t10/p109/l0/&file=00001.px&type=pcaxis&L=0
Instituto Nacional de Estadística. (s.f.). Encuesta
de Población Activa (EPA). Obtenido de Instituto Nacional de Estadística:
https://www.ine.es/
Llamas, M. (6 de Agosto de 2015). Cada minero
cuesta a los españoles más de 125.000 euros al año. Obtenido de Libre
Mercado:
http://www.libremercado.com/2015-08-06/cada-minero-cuesta-a-los-espanoles-mas-de-125000-euros-al-ano-1276554414/
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. (2016). Datos
y cifras: Curso Escolar 2016 / 2017. Madrid: Secretaría General Técnica.
Morán, C. (13 de Febrero de 2017). Las seis claves
para entender el conflicto de la estiba. Expansión. Obtenido de
http://www.expansion.com/empresas/2017/02/13/58a1897eca47416c0c8b45a4.html
R.D. (20 de Junio de 2012). Mineros: jubilados a los
44 años y con un sueldo de 2.100 euros al mes. El Economista. Obtenido
de
http://www.eleconomista.es/castilla_y_leon/noticias/4059078/06/12/Jubilados-a-los-44-anos-y-con-un-sueldo-de-2100-euros-al-mes.html
Valín, J. (21 de Septiembre de 2011). Profesores,
más preocupados por su sueldo que por la enseñanza. Obtenido de Instituto
Juan de Mariana: https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/profesores-mas-preocupados-por-su-sueldo-que-por-la-ensenanza
Viaña, D. (5 de Junio de 2017). Los mineros
jubilados cobran el doble que la media nacional. El Mundo. Obtenido de
http://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2017/06/05/5934475ae2704e0d4d8b45c3.html
[1]
Trasvase de trabajadores de una empresa a otra. Suele suceder cuando la primera
deja de prestar sus servicios por fin de contrato.
[2] Se calcula que el salario medio de un estibador al día es de 70€.
[3] Según los últimos datos de cada sector en 2016.





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